Textos de motivación

Aquí podrás leer aquellos mensajes que nos han dejado algo por aprender. Estos textos en su mayoría corresponden a los miembros del grupo 'Navegando en tu Interior' . Si algo te motivó en lo que leíste puedes dejar tu comentario al pie de cada texto.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Visualización y Energía




Coloca tu cuerpo en una posición cómoda, puede ser sentado o acostado. Luego trata de regular tu respiración, haciéndola más profunda y lenta. Relaja tu cuerpo lentamente, empezando por los pies y subiendo por tu cuerpo hasta llegar a tu cabeza. Escucha atentamente tu cuerpo y concéntrate en los latidos de tu corazón, haciéndolos más lentos y tranquilos.

Cuando sientas que tu cuerpo está totalmente relajado, visualiza en medio de tu pecho una pequeña luz, puede ser blanca o azul, la que prefieras. Esta visualización debes acompañarla de sensaciones reales en tu cuerpo, como algo de calor producido por esta luz. Deja que tu pecho se llene de esta luz mientras se va formando una pequeña bola de energía compuesta por esta luz. Lleva esta luz por todo tu cuerpo, lentamente. Lleva esta esfera de luz a tus pies y tus piernas, luego llévala por tu vientre y tu corazón, pasa la esfera por tu cuello y por tu cabeza. Por último lleva esta esfera de luz de nuevo a tu pecho y visualiza como esta se divide en dos y pasa lentamente por tus brazos hasta llegar a tus manos. Allí la energía sale por la punta de tus dedos y se aloja en la palma de tus manos, formando dos esferas de luz dentro de ellas. Únelas, formando una gran esfera de luz. Mantenla allí unos instantes, siente como es su forma, su tamaño, siente si es fría o caliente, siente si tiene algún peso. Luego suelta esa energía al aire; siéntete liberado y ligero como una pluma.

Esta técnica también la puedes emplear para dirigir la energía para un objetivo en específico o para liberar tu energía en un ritual.


El Árbol
Este ejercicio es ideal para cuando te sientas decaído, falto de energía. Los árboles son receptores por excelencia de la energía que emana el sol, por esto, cuando esta nos hace falta, los árboles nos pueden brindar un poco.

Escoge un árbol grande, lleno de vida, mejor si está rodeado de mucha naturaleza. Siéntate a su lado en posición de flor de loto o en una posición que te resulte cómoda. Coloca tus manos en el árbol, tómalo firmemente. Empieza a respirar profundamente y a relajarte. Visualízate a ti mismo sentado junto al árbol. Puedes ver adentro del árbol, como si su corteza fuera de vidrio. Visualiza los canales por donde corre la sabia mientras rodea el árbol por todos lados, como nacen en las raíces y recorren el tronco del árbol y como muchos otros canales se desprenden del canal del tronco y llegan a cada una de las hojas. Ve cómo suben los canales hasta la copa del árbol y vuelven a bajar hasta llegar de nuevo a las raíces.

Ahora ve cómo un canal empieza a nacer del canal del tronco y se dirige a tus manos, las atraviesa y empieza a recorrer todo tu cuerpo, llegando a cada rincón del mismo. Siente como la sabia, que es la vida del árbol, empieza a recorrer tu cuerpo, limpiándolo y llenándolo de nuevo de energía y vitalidad. Visualiza como el sol lanza sus rayos de energía a la tierra, los cuales son absorbidos por las hojas del árbol y llegan a ti a través de los canales de tu cuerpo. Eres uno con el árbol.
Cuando te sientas de bien, lleno de energía, visualiza como los canales de tu cuerpo se empiezan a recoger y a desaparecer, el canal que te unía con el árbol vuelve al canal principal y el árbol se hace visible de nuevo. Abre los ojos y dale gracias al árbol por haber compartido su energía contigo.


(Enviado por Ceci)


Aprendiendo a amar


Yo estoy aprendiendo...

Yo estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aún cuando ellas me defrauden, aún cuando se salgan del ideal que yo tengo de ellas, y aún cuando ellas me hieran con palabras ásperas o acciones irreflexivas.

Es difícil de aceptar a las personas así como ellas son, y no como yo quiero que sean. Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo, porque yo estoy aprendiendo a AMAR

Yo estoy aprendiendo a escuchar. Para escuchar con los ojos, con los oídos, con el alma, y con todos los sentidos, lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos tristes, y las manos inquietas. Para escuchar el mensaje que esconden las palabras, para descubrir la angustia guardada, la inseguridad enmascarada, y la soledad encubierta. Para penetrar en la sonrisa falsa, la felicidad simulada, y la adulación exagerada. Para descubrir el dolor de cada corazón, para descifrar el porqué de las lágrimas. Poco a poco, yo estoy aprendiendo a amar.

Yo estoy aprendiendo a perdonar, porque el amor perdona, limpia las heridas, y borra las cicatrices que la incomprensión e inseguridad grabaron en mi corazón herido. El amor alivia la herida que dejaron los pensamientos dolorosos, y no cultiva las ofensas con piedades y autocompasión. El amor perdona, da alivio, y extingue todo el dolor en el corazón.

Yo, paso a paso, estoy aprendiendo a perdonar y a amar. Yo estoy aprendiendo a descubrir el valor dentro de cada vida. Estoy aprendiendo que el afecto y la aceptación, son necesarias para soportar las experiencias duras vividas a lo largo de los años.

Yo estoy aprendiendo a ver el alma de las personas, y las posibilidades que Dios les dio. Yo estoy aprendiendo, aunque tropezando, yo estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a poner de lado mis propios dolores, mis intereses, mi ambición y mi orgullo, cuando éstos impiden el bienestar y la felicidad de alguien.

!Pero, cómo es de lento aprender¡, y !cómo es de difícil amar!. Aún así, yo estoy aprendiendo a AMAR.

¿Y tú, ya sabes AMAR?


(Enviado por Ceci)

jueves, 3 de mayo de 2007

La Soledad


La soledad no es que no haya nadie.
La soledad es ir acompañado por la calle,
ver algo que nos llama la atención y
saber que uno no puede comentarlo,
porque al que viene a nuestro lado no le importa,
o no nos escucha, o se encoge de hombros,
o mira y ni siquiera se encoge de hombros.

La soledad es oir que ponen en la radio
aquella vieja melodía que nos eriza la piel
y nos vuelve de dieciocho años los recuerdos...
salir corriendo para decirle: "Ven...
ven a escuchar..."y que él responda ya voy...
y cuando llega al cuarto o a la cocina o
al salón, allá donde lo espera tu corazón
y tu impaciencia, el locutor está diciendo:
"La melodía que acabamos de escuchar era..."

La soledad es que él haya regresado a casa,
y en vez de quedarse contigo en la cocina
mientras fríes unas milanesas,
se vaya a leer el diario o
a mirar el noticiero de T.V.

Y es, que se olvide de que antes de irse
a trabajar, a la mañana, quedaron en ir
al cine por la noche y al llegar por la
noche se quite los zapatos, la corbata y
la chaqueta y no mencione ni por
casualidad la invitación de la mañana.

La soledad es estar esperando,
aunque el que esperemos esté
junto a nosotros... junto, al lado...
pero no CON NOSOTROS.
Oyéndonos, no escuchándonos.
Mirándonos, pero no viéndonos.
Estando...no acompañando, ni participando,
ni tratando de entender.

La soledad es querer gritar que aquí,
dentro del pecho, se revuelve un dolor formado
por silenciosos llantos disimulados,
preguntas sin respuesta. Es que no podamos
decir que nos va mal, pero que tampoco
podamos decir que hay una luz
de entusiasmo y de ganas en nuestra vida.

ES RESIGNARSE a que los demás lo vean
a uno como apacible y dulce.
Que piensen que esa apariencia es
producto de una maravillosa paz interior,
de una sabiduría que los años han
ido dejando lujosamente en nuestro ser.

La soledad es empezar a decir:
"Me da lo mismo" o "No te preocupes...",
cuando quisiéramos gritar:

"DEBE SER HOY Y AHORA" "QUIERO IR...
QUIERO HACER...QUIERO VER...
QUIERO HABLAR"

"Dios mío,quiero hablar."
Hablar y hablar hasta decirlo todo,
hasta sacarnos de adentro todas las palabras
que el miedo y la tristeza y el desgano
han ido amontonando y mutilando y
nos pesan como si fueran bloques de granito...

La soledad es saber que la piedad de los
demás no existe, que la infelicidad les
causa espanto y miedo porque temen
que sea contagiosa...es saber que
para estar acompañados hay que bañarse,
hay que peinarse bien, vestirse
cuidadosamente y parecer totalmente
despreocupados y dichosos, sin necesidades
apremiantes, sin problemas...y sin que nadie,
nadie se de cuenta que estás solo.


Poldy Bird

Todo tiene razón de ser


Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y nos damos cuenta que esto pasa porque debe ser así; para servir a un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar, tu sabes quienes son esas personas, y cuando fijas tus ojos en ellas, sabes que cambiarán tu vida de una manera profunda.

Algunas veces te pasan cosas que parecen desproporcionadas, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que si no superas esas cosas, nunca conocerás tu potencial, tu fuerza o el poder de tu corazón.

Todo pasa por una razón en la vida, nada sucede por casualidad o por suerte... enfermedades, amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterias, todo ocurre para probar los límites de tu alma.

Sin estas pequeñas pruebas, la vida sería como una carretera recien pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana, cómoda y segura; mas... empañada y sin razón.

Las personas que conoces afectan tu vida, las caidas y los triunfos que tu experimentas crean la persona que eres. Incluso, se aprende de las malas experiencias, es más, quizas sean las mas significativas... si alguien te hiere o rompe tu corazón, dale las gracias porque te ha enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas pero valiosas.

Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de hacerlo.

Escucha a la gente, permitete enamorarte, liberate y permitete poner tu vista en un lugar elevado, mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo, repitete a ti mismo que eres un ser magnifico y créelo; si no crees en ti mismo nadie más lo hará.

Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela... no olvides que el universo tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros y debemos aprender a descubrirlo.



Desconozco su autor

(Enviado por Ceci)

sábado, 28 de abril de 2007

Recomenzar


Perdí un juguete que me acompañó en mi infancia...Pero gané el recuerdo del amor de quien me lo regaló.
Perdí mis privilegios y fantasías de niño...Pero gané la oportunidad de crecer y vivir libremente.
Perdí a mucha gente que quise y que amo todavía...Pero gané el cariño y el ejemplo de sus vidas.
Perdí momentos únicos de la vida porque lloraba en vez de sonreír...Pero descubrí que sembrando amor, es como se cosecha amor.
Yo perdí muchas veces y muchas cosas en mi vida. Pero junto a ese "perder" hoy elijo el valor de "ganar". Siempre es posible alcanzar lo que amamos, cuando decidimos elegir de nuevo.

Recomenzar es darse una nueva oportunidad, es renovar las esperanzas en la vida y lo más importante, es creer en el poder de Dios en ti.
No importa en qué momento de la vida te cansaste. Lo que importa es que siempre es posible y necesario recomenzar.

¿Sufriste mucho en este período? ... Tómalo como un aprendizaje.
Si lloraste mucho ... piensa que las lágrimas lavan en el alma.
¿Sentiste rencor? .....perdonar serás más fácil a partir de esa energía.
Si te aislaste en algún momento .... fue para encontrarte contigo mismo.
Si te sentiste solo, fue porque elegiste conectarte con los que no reconocían tu valor.

¿Creíste que todo se había perdido? ... fue simplemente el inicio de una etapa mejor.
Si tocaste fondo... fue para dar el empujón que te llevaría hacia el éxito.
¿Creíste sentirte solo? Nunca lo has estado, aún cuando las apariencias te quisieran convencer de lo contrario. Mira alrededor y encontrarás a mucha gente esperando verte sonreir.

El juego de la vida se llama: RECOMENZAR una vez más.
En mi vida perdí muchas veces y algunas de ellas cosas muy importantes para mí. Hoy busco seguir sacando aprendizajes de cada pérdida.

Reconozco que aun tengo el valor de seguir buscando lo que tanto anhelo y me doy cuenta que cada vez tengo el coraje de volver a empezar. Y esta es una de las claves de mi éxito. Levantarme una vez más de las que me he caído.

No importa en qué momento de la vida nos cansamos y decidimos colgar los guantes. Quizás necesitemos un descanso, un momento para cargar las pilas. Lo importante es darse cuenta que siempre es posible y necesario recomenzar.

El mundo es redondo y cualquier lugar que pueda parecer el fin, podría ser el principio.

Recomenzar es darse una nueva oportunidad, es renovar las esperanzas en la vida, es confiar y apostar por nosotros mismos y es creer que lo que soñamos es posible.


RECOMENZAR!!! Hoy es un excelente día para comenzar con un nuevo proyecto de vida.

¿A dónde quieres llegar?¿Cuáles son tus sueños?¿Qué es lo que aún tienes pendiente?¿Te animas a soñar con imposibles?¿Puedes elegir anhelar lo mejor de lo mejor para tí?

Lo que hoy es un final, mañana puede ser un comienzo; lo que hoy está abajo, mañana puede estar arriba.

El mundo está en permanente cambio.
Sostengo que la vida nos trae todo aquello que deseamos con intensidad y nos prueba para que no abandonemos.

¿Podríamos declarar que hoy es un buen día para recomenzar?,¿Qué necesitaríamos hacer?

Definir claramente nuestros proyectos y objetivos. Reconocer cuáles son los pensamientos y creencias que no nos apoyan y ver de qué manera los podemos dar vuelta para desarticularlos. Es importante recordar que nuestros pensamientos no son verdaderos y nosotros podemos elegir cuáles tener.
Ver de qué maneras nos quedamos anclados al pasado y lo hacemos importante y desarticular esos comportamientos.

Si de veras queremos vivir, lo mejor es empezar cuanto antes a intentarlo.
Hoy puede ser ese día. Sólo necesitamos elegirlo, solo necesitamos... RECOMENZAR.

La vida te llama y te invita a una nueva aventura, a un nuevo viaje, a un nuevo desafío:

RECOMENZAR
Tú no puedes fallarle a tu vida, tú no puedes fallarle a tus sueños, tú no puedes fallarte a tí mismo...

RECOMENZAR
Así se llama este juego amigo mio y el primer paso es: "Pase lo que pase, volver a empezar".

Hoy es un excelente día para comenzar con un nuevo proyecto de vida. ¿Dónde quieres llegar? Mira alto, sueña alto, anhela lo mejor de lo mejor, la vida siempre nos complace, dándonos aquello que creemos merecer.

Si piensas en pequeño; lo pequeño vendrá.
Si piensas firmemente en lo mejor, en lo positivo y a la vez confías en alcanzarlo, lo mejor será lo que vendrá a tí.

Hoy es el día de la gran limpieza mental. Tira todo lo que te encadena al pasado y que te hace daño. Arroja todo lo que te lastimó a la basura, limpia tu corazón, haz que esté listo para una nueva vida, y para un nuevo amor si te encuentras solo.
Somos capaces de amar muchas veces, ya que somos la manifestación del amor.

La vida te llama, te invita a una nueva aventura, a un nuevo viaje, a un nuevo desafío. Prométete a ti mismo que harás todo cuanto puedas para alcanzar tus objetivos.

Confía en la vida, confía en ti.
Comienza una vez más; deja atrás tus temores.
Un día, ¿quién sabe?.... Incluso estos momentos difíciles serán grandes momentos para recordar.

(VIRGILIO)

jueves, 26 de abril de 2007

El cáncer y el médico ideal


Lo que más angustia a todos los enfermos de cáncer es lo desconocido.


Tras el primer y traumático impacto del diagnóstico de que tenemos cáncer viene la inquietud sobre si el médico que nos “guiará” será el mejor o no. El médico ideal es, desde luego, aquel con el cual sintonizamos.

La mayoría de las personas acuden al médico de la Seguridad Social (la estatal o pública) bien porque no pueden pagarse uno privado o bien porque cree que el servicio que prestan es igual de bueno. Lo cierto es que a menudo son igual de profesionales.

Cuando elegimos el servicio sanitario público lo habitual es que no podamos elegir un médico en concreto ya que suele haber pocos y van muy saturados.

Aquellas personas que pueden permitirse una atención privada lo tienen más fácil, no porque el médico vaya a ser mejor sino porque pueden permitirse la posibilidad de cambiar si no es de su agrado.

Realmente si en general es importante que tengamos una buena relación con nuestro doctor, en el caso del cáncer o cualquier otra enfermedad que sea grave es aún más importante este factor ya que a menudo un tanto por cien muy importante de nuestra curación o calidad de vida dependerá, como ahora veremos, de este factor.

¿Cuáles son las cualidades más apreciadas por los pacientes?
Tras el diagnóstico de cáncer muchos pacientes entran en pánico y piensan que van a morir rápida e inevitablemente. Aparte de que esto pueda ser cierto o no, el principal trabajo del médico debería ser serenar al paciente, lo que no quiere decir ocultarle la verdad.

De entrada el médico debería explicarle su caso del modo más fácil de entender y haciendo hincapié en la estrategia médica que se va a seguir (quimioterapia, radioterapia, cirugía, etc…). Del mismo modo comentarle la duración aproximada del tratamiento y si va a tener algún efecto secundario. En caso de que sea así habría que explicar al paciente que hay una serie de medicamentos que pueden mejorar esos síntomas y que además esos efectos secundarios (como las nauseas) son momentáneos.

Lo que más nos angustia a todos es lo desconocido, el no saber si lo que tenemos es normal o es un mal síntoma ya que siempre tendemos a pensar lo peor.

No hay que dar falsas esperanzas pero también es cierto que cuesta bien poco explicarle que la ciencia avanza cada vez más y que incluso casos muy complicados se curan o tienen una expectativa de vida muy larga. La persona necesita, a menudo, agarrarse a una esperanza (aparte de que además muchas personas hoy en día se curan) por pequeña que sea.

La curación del cuerpo va asociada, cada vez más, a la curación del espíritu y es por eso que el médico debe de ser también psicólogo. Hay pues que invitar al paciente a que exprese como se siente, cuales son sus miedos, etc…En el libro “Amor, medicina milagrosa” (preguntad la editorial en vuestra librería) el doctor Bernard S. Siegel explica como la colaboración médico-paciente es básica en la curación del paciente. La enfermedad, comenta, es como una mesa y hay que poner varias patas para que esté firme y no caiga.

Un pata muy importante, para muchos pacientes, puede ser el tratamiento médico tradicional pero a partir de ahí hemos de saber que hay muchas otras “patas”:

-La nutrición es un factor básico en la salud y el médico deberá dar unas pautas de qué dieta es la más conveniente al paciente. Evitar el tabaco, el alcohol, los aditivos químicos y tomar la máxima cantidad de fruta, verduras y alimentos no refinados. Así mismo ver que complementos nutricionales o plantas medicinales pueden serle de ayuda (antioxidantes, cúrcuma, aloe vera, etc…).
-Evitar en lo posible el contacto con productos químicos (cosméticos, ropas sintéticas, pintura, pesticidas, etc…).
-El aspecto emocional ya hemos dicho que es primordial y por ello hay que invitar al paciente a hacer una revisión de su vida y ver que aspectos emocionales se pueden sanar (conflictos con la familia, duelos no superados, traumas, fobias, etc…).
-Si la persona es religiosa hemos de animarla a afianzarse aún más en sus creencias para que se sienta más reconfortada.
-Hay que ver si la persona ha estado o continua estando en contacto con materiales potencialmente cancerígenos (trabajadores en el sector del amianto, plomo, etc…).
-Pensar en actividades que mejoren su estado físico y emocional (caminar, bailar, excursiones, escribir, etc…).
-La acupuntura, el masaje, la homeopatía, la naturopatía y el reiki son algunas de las terapias que suelen ayudar mucho a los pacientes a mejorar su calidad de vida y el médico debería tener una mente abierta a estas terapias ya que la finalidad última es mejorar o curar a su paciente.

El médico deberá ser consciente de sus limitaciones (tanto de tiempo como de conocimiento en los diferentes temas que hemos comentado) y por ello debería de derivar, si es posible, al paciente a los especialistas correspondientes (dietista, psicólogo, etc…).


Realmente hemos visto, aunque sea brevemente, que hay muchas “patas” que podemos poner a nuestra “mesa” (enfermedad).

Para finalizar sólo aconsejaríamos a los médicos que piensen que cada paciente es único y que ha depositado toda su confianza en él.

Hay que ponerse siempre, y más en estos casos, en lugar del paciente y dirigirse siempre a él con toda el amor y la comprensión posible.

A menudo un gesto o un abrazo harán más por esa persona que todas las palabras o los tratamientos del mundo. El paciente debería de sentirse siempre en buenas manos.

Autor: Josep Vicent Arnau (Naturópata y Acupuntor)

jueves, 12 de abril de 2007

La autoestima: nuestro equipaje de nacimiento


¿Por qué somos tan críticos con nosotros mismos?

A menudo somos demasiado exigentes con nosotros mismos; somos demasiado severos. Cuando nuestra autoestima es más alta empezamos a aceptarnos tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes. ¿Cómo podemos mejorar la autoestima?


Nacemos conscientes de nuestra perfección innata y sintiéndonos merecedores de todo lo bueno. Nuestra autoestima está intacta.

Después, empezamos a escuchar a los adultos que nos rodean y a grabar sus propios mensajes negativos en nuestro propio disco mental aun virgen de toda negatividad o falsa creencia alguna. Porque los amamos los consideramos y sin condiciones damos por hecho, en el principio de nuestra vida, que ellos tienen el monopolio de la verdad. Así empieza a menguar nuestra autoestima.

Ahora, comenzamos a negar nuestra propia magnificencia, renunciamos a nuestra autoestima. Aprendemos a sentirnos confusos con la vida y con nosotros mismos considerando, más que las nuestras, las reacciones de los adultos que nos rodean y enseñan. Es decir, si hemos vivido con personas desdichadas, coléricas, asustadizas, críticas, con sentimiento de culpa, y baja autoestima habremos escuchado y aprendido cosas negativas sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre la vida.

La base de todo problema, malestar, sensación de no merecer lo bueno… es siempre la falta de amor por uno mismo (autoestima), el olvido de nuestro auténtica identidad, el rechazo inculcado de nuestro propio yo.
De ahí en adelante, nos es muy difícil aceptarnos, pues llevamos dentro esas informaciones ajenas sobre quienes somos. Empezamos a creer en supuestos defectos, creencias que nos hacen caer poco a poco, en la imposibilidad de amarnos y aceptarnos tal como somos. Nuestra autoestima sigue menguando.
A cada instante nos exigimos ser o alcanzar lo perfecto y si no lo conseguimos, nos auto-prohibimos el sentirnos felices y a gusto.

Pero ¿y quién a dicho que debamos de ser perfectos? ¿Acaso conoces a alguien perfecto?

El trabajo de recuperación de la autoestima, no es ni más ni menos que un proceso reeducativo y liberador de nuestra realidad innata, como ser y como persona. Es como vaciar un cubo que ha sido llenado de basura. Rehabilitar nuestra autoestima es limpiar para recuperar nuestro espacio interior. Es sentirnos de nuevo a gusto en nuestra cotidianidad. Nos permite volver a Casa, volver a la conciencia del porqué de nuestra presencia en esta vida humana, en pleno corazón del universo. Re-conocerse a uno mismo descubrirse, reaprender a vivir, aceptarse en el momento presente, aquí y ahora, sabiéndose libre siempre de cambiar para evolucionar, aquello que nuestro propio corazón nos va dictando desde su autenticidad.

A continuación os dejamos descubrir o redescubrir, algunos pasos sencillos y útiles para recrear el sendero del respeto y la aceptación.

Deja de criticarte: ¡Decídete a dejar eso atrás! Simplemente Sé. Descubrirás que eres una persona maravillosa tal como eres hoy. Si leyendo esto te surgen pensamientos tales como: “sí, pero no habla de mí” o “si supiera las cosas tan feas que hay en mi”, “no sabe lo mal que yo me porto”… entonces, no has aceptado todavía ver y entender que tú también eres una persona esencialmente maravillosa tal como eres ahora mismo con todas tus imperfecciones; sí, imperfecciones que existen en ti para que, tú, y nadie más, las vayas corrigiendo a lo largo de tu vida. Si realmente estas haciendo todo lo que puedes para sanarte, para mejorar, como cada uno de nosotros en este planeta y este universo, en función de tus conocimientos de tu conciencia y al ritmo de tu propia evolución, entonces todo esta bien!
Me amo y me acepto tal y como soy. Mi autoestima crece a cada instante”

Deja de asustarte: ¿Cuántas veces nos hemos imaginado lo peor en relación a un problema que tuviésemos? Somos seres responsables; nosotros elegimos qué pensar y como tratar las situaciones en nuestro cotidiano. ¡Aumentar, incrementar las que sean difíciles por pensamientos negativos puede resultar paralizante! Acaso hay alguien más que tú en tu propia cabeza? Naturalmente no.
Entonces no podemos culpar a nadie de obligarnos a ser negativos o de pensar por nosotros mismos, pues nadie puede meterse en nuestra mente. Así vemos que podemos, sin que nadie nos lo pueda impedir, sustituir todo pensamiento negativo por otro más sano. La afirmación positiva es una herramienta poderosa que nos permite ver las cosas con más claridad. Esta toma de consciencia abre las puertas a la acción y libera considerablemente nuestro mental.

Se amable, cariños@ y paciente contigo mism@: la impaciencia es la mayor resistencia a la evolución, al cambio. Claro que nos equivocamos y cometamos errores. Esto es natural en todo ser. El proceso de transformación humano exige tropiezos facilitadores del cambio. La única forma de aprender es aceptar los errores. ¿Quien podría corregirse antes de haber identificado y aceptado la falta o la equivocación?

Se cariños@ con tu mente: dejemos de culparnos y sentirnos culpables; pues la culpa solo busca el castigo, ¡nunca busca la solución!. Las experiencias sirven para aprender y superar, no para derribarnos. Por muy inteligente que sea un niño, va al colegio para aprender. Ningún maestro le pediría que llegue a clase para tomar su puesto.

Elógiate: cuando emprendas una nueva experiencia, no te critiques, elógiate por haberlo hecho lo mejor que pudiste en ese momento. Sé constante. Con elogiarte un par de veces no es suficiente.

Pide ayuda: la mayoría de nosotros nos hemos criado en la creencia de que debemos hacer las cosas solos y sin pedir ayuda. Especialmente en los temas que tocan emociones, sentimientos, etc. En lugar de intentar hacerlo todo solos, agotarnos y muchas veces no conseguirlo, la próxima vez pide ayuda.

Ama los rasgos que menos te gustan en ti: todos hemos hecho elecciones negativas en algún momento de nuestras vidas. Si nos enfadamos y/o castigamos por ello lo único que hacemos es perpetuarnos en esa elección.

Cuida tu cuerpo: la aceptación y el respeto por nosotros mismos, la autoestima, pasa necesariamente por el cuidado de nuestro cuerpo.

Práctica las afirmaciones: nuestras creencias crean nuestras experiencias. Nosotros elegimos qué pensar. Las afirmaciones positivas son formas de reprogramar nuestros pensamientos hacia otros más positivos y beneficiosos. Práctica afirmaciones para fomentar tu autoestima.

Acéptate YA en este preciso instante: no esperes a haber arreglado las cosas o a que los demás cambien para aceptarte y respetarte tal y como eres. El momento de poder está siempre en el presente, ahora.

No estamos aquí para contentar a otras personas o para vivir conforme a sus directrices. Sólo podemos vivir a nuestra manera y caminar por nuestra propia senda. Cuando abandonemos el planeta no nos llevaremos a nuestra pareja, coche, casa, etc., sino a nuestra capacidad de amar.

“Mi autoestima aumenta constantemente a partir de ahora”



Autor:
Victoria Vinuesa (Psicóloga, psicoterapeuta)